jueves, 18 de junio de 2009

Krzysztof Wodiczko



La aportación videográfica de Krzysztof Wodiczko


En la actualidad, la figura del monumento como objeto, ha repercutido en el paisaje de una ciudad en el sentido que vemos a éste ya, como parte de un mobiliario urbano como cualquier otro. Un semáforo.

Los objetos-monumento de grandes urbes. Las injusticias sociales. La lucha por encontrar un medio adecuado para la transmisión de un mensaje urgente. Los objetos comunes inyectados de efectividad. Todo esto supera los límites de lo entendido como "realidad" hoy en día.

Krystsztof Wodiczko, artista polaco nacido en 1943, narra historias que se contienen en estos monumentos que encontramos en su gran mayoría en una gran urbe, desarrolladas por las incisiones que reciben algunos campos sociales, a consecuencia justamente por esa expansión demoledora que se considera cuando tenemos en cuenta los cambios demográficos en los últimos años.

Narra historias intimas que a su vez devienen en mensajes universales, y todo gracias a un buen manejo y uso del concepto de marco, circunscribiendo una obra plástica

Nos hace tanto confrontar con una ciudad entera, tanto como con algún habitante que reside en ella. O bien, con la historia actual del territorio que estas pisando en un momento dado.


Krzysztof Wodiczko nos habla, tanto del concepto de Site-specific, como del de Time-specific. Esto se traduce en su trabajo, con una destreza en la composición, enmarcada en contenedores de distinto calibre.
Un contenedor puede ser un monumento como mobiliario urbano; y otro, un objeto común, como un carro del supermercado intervenido, desenlaza un mensaje englobado. Uno de los objetivos en el ultimo arte, es el de potenciar un sistema de redes a su máxima y a su minima expresión, a la vez. Es decir, de expandirse a su vez que puntualizar y acotar la raíz de distintos procesos en su organismo.


La crítica social. Las grandes ciudades con sus grandes problemas, que tienden a reclamar la calle como medio de difusión de cualquier cosa que se quiera decir. Tanto un problema pequeño, como una inquietud existencial.

La calle como plataforma de ideas.

Entonces vemos alguna proyección de en un momento dado.

Técnicamente es impresionante. Ver la tarea material para ampliar una imagen en movimiento proyectada por potentes focos de luz que inciden haciéndose dueños de estos contenedores de memoria que señalábamos, que son construcciones majestuosas.

Por un lado tiene mucho de evento, y lo escultórico no pierde sentido. Pero ante todo es una arte colectivo, que requiere la ayuda de individuos que justamente reclaman esa justicia que quiere reclamar el discurso de Wodiczko. Es así como Portavoz y Oyente se hacen uno. Contenedor y Contenido juegan al cambio sistemático de referencia.

Este artículo piensa en la aportación videográfica de Krystsztof Wodiczko como obra de arte total, y quiere concentrarse en pequeñas referencias que quedan de la confrontación que se tiene con la obra del artista, y lo que se destila luego de su aprehensión.


No hay comentarios: